Cambio de Mirada

Cambio de Mirada, nace hace dos años en el municipio de Pinto como plataforma ciudadana bajo el nombre de Criando en Tribu.  Su crecimiento durante estos dos años, les anima a dar el paso y constituirse en el año 2019 como asociación, tras componer actualmente su plataforma más de 100 vecinos.

Es una asociación que integra familias, padres, madres de nuestro municipio, que buscan que los más pequeños de la casa, crezcan en parte como lo hacíamos nosotr@s antiguamente, en la calle, interactuando unos con otros, creando juegos que no existen, nada mas que en el interior de cada pequeñ@. Con Cambio de Mirada, tendrás la oportunidad de relacionar a tus peques con otros del municipio, buscando que crezcan interactuando unos con otros.

¿Qué hacemos, qué buscamos?

Desde Cambio de Mirada nos invitan inicialmente, a que recordemos un momento de nuestra infancia en el que estuviéramos jugando.

Seguramente, en este momento que habéis recuperado en vuestra mente, estuvierais en la calle, quizás jugando con tierra y agua, subiéndoos a un árbol.

¿En este recuerdo estabais acompañados? ¿Aparecían otros niños? ¿Había conversaciones entre vosotros? ¿Y risas? En él, puede que estuvierais construyendo un refugio, descubriendo un lugar nuevo. Un momento de tiempo libre. ¡Dónde el reloj se paraba!

Estoy segura que este recuerdo os ha dibujado una sonrisa, ¿verdad?

¡Cuántos momentos jugando podemos recordar!¡Cuántas horas de juego con amigos en la calle! Calles llenas de juego, llenas de gente.

Sin embargo, hoy en día, las calles están llenas, ¡de coches! Los espacios exteriores están vacíos, sin prácticamente conversaciones entre personas, sin apenas convivencia.

Estamos rodeados de personas, ¿a cuántas conocemos?, ¿con cuántas nos paramos a mantener una conversación?

Nuestras calles se han convertido en lugares donde además no se puede jugar. ¡En ocasiones hay carteles que lo prohíben! En los espacios públicos cada vez existe menos cohesión social, menos personas, menos niños.

Por ello, debemos aspirar a habitar los espacios. Volver todas y todos a estar en ellos. Volverles a dar vida.

Y, ¿cómo podemos conseguirlo?

Proporcionando un cambio en las ciudades y municipios.

Un cambio por una parte estructural: con calles donde los coches no sean los protagonistas, con más zonas de juego y más espacios verdes. Unas calles amigables para la infancia.

Y también, un cambio de participación social. Donde volver a encontrarnos las personas. Donde exista convivencia entre generaciones. Donde descubramos la importancia de vivir en comunidad.

¡Nosotros, las personas, somos seres sociales y, nos estamos convirtiendo en individuales!

Por ello, hay que volver a vivir nuestras plazas, nuestras calles, nuestros espacios públicos. Volver a conversar y encontrarnos con otras personas paseando. Volver a poseer esos encuentros de sabiduría popular. Esa que se transmite hablando y haciendo. La que no se encuentra en los libros. Esa, que solo se transmite de persona a persona, esa que lleva emoción y corazón, esa que emana de las vivencias.

Qué mejor si yo quiero cultivar verduras, por ejemplo, en Pinto, que sea un lugareño el que me diga que tipo de tierra hay y cual es el mes en el que aquí se siembran las lechugas. La tierra no será la misma en un sitio del municipio que otro y eso es importante, verdad? Estos consejos seguro, irán acompañados de acontecimientos vividos.” Ay hija! Es una tierra húmeda, necesita poco riego. ¡ Recuerdo cuando yo era pequeño, allá por el año 40 y se inundó la zona!”

O que les transmitan a los niños como jugaban al truque. “Ven, ven. Te voy a enseñar el juego del truque. Mira cogíamos una piedra y lo dibujábamos primero. Luego jugábamos así”.

¿Verdad que esto tiene que poder ser escuchado?

Y que me decís de poder encontrarnos a personas tejiendo en la calles y poder sentarse a aprender con ellas. Personas que nos canten canciones de su infancia. 

Hay un aprendizaje de vida en las relaciones sociales. Un aprendizaje que va acompañado de emoción siempre, de alegría de compartir conocimientos.

Volver a llenar las calles de conexión aprendizaje, respeto, emoción y cercanía.

Dar esta oportunidad a la infancia de estar en la calle, de conocer a las personas que nos encontramos, de coleccionar experiencias, de adquirir vivencias, trepar árboles y jugar.

Si, de jugar. Muchas y muchos pensaréis. Si los niños ya juegan. ¡Anda que no juegan en casa con sus juguetes!

Quiero cerrar hablando del verdadero juego, de ese que no necesita instrumentos comprados, del juego que parte del interior de cada persona. Ese juego, que se hace en grupo de niños y niñas, donde si algún adulto quiere participar tiene que adaptarse a las normas que están marcadas por los niños y las niñas. El que requiere tierra, agua, árboles, contacto con la naturaleza, en el que hay aventuras y un poco de riesgo. Ese que tiene movimiento, el que necesita la escalada y la carrera. En el que aprendemos a resolver situaciones, decidimos a qué jugar y con quién.

“¡Pues ahora quiero ser un caballero!” “Oye, ¿vemos hasta dónde llegamos subiendo a este árbol?”

Ese juego que nos hace crecer sanos. Donde creamos aprendizajes de vida y convivencia.

El que hoy sabemos que debido a ser espontáneo y contar con movimiento es un factor de prevención en temas de hiperactividad, déficit de atención y que ayuda a mejorar el rendimiento académico. Son muchos los psicólogos y pedagogos que lo comentan.

Con todo esto, ofrezcámosle a la infancia de nuevo un espacio y tiempo fuera, brindémosles de nuevo la oportunidad de convivencia. Demos voz a la necesidad de espacios dentro de los municipios. Se lo merecen, ¿verdad?

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Teléfonos: 670 36 88 99 / 649 47 83 36 / 661 35 35 38

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Web

www.cambiodemirada.com/

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